La Guía para el Manejo Clínico de las Enfermedades Infecciosas Respiratorias de Vías Bajas, desarrollada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en el marco del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), proporciona información práctica y actualizada para apoyar a los profesionales veterinarios en la toma de decisiones clínicas relacionadas con estas enfermedades frecuentes en perros y gatos.
Este documento constituye una recomendación consensuada por el Grupo de Trabajo de Pequeños Animales del PRAN y pretende servir como herramienta de apoyo para promover el uso prudente y responsable de los antimicrobianos en el diagnóstico y tratamiento de las infecciones respiratorias de vías bajas, contribuyendo a optimizar los resultados clínicos y a minimizar el desarrollo de resistencias antimicrobianas.
Las recomendaciones recogidas en esta guía se basan en la mejor evidencia científica disponible que se ha complementado con la evaluación y el consenso de un grupo multidisciplinar de expertos, adaptando las recomendaciones a la realidad epidemiológica, la normativa vigente y la disponibilidad de medicamentos veterinarios autorizados en España.
Dado el continuo avance del conocimiento científico sobre las enfermedades respiratorias infecciosas, las técnicas diagnósticas y las opciones terapéuticas disponibles, resulta fundamental mantener estas guías periódicamente actualizadas para garantizar su utilidad y vigencia en la práctica clínica veterinaria.
¿Por qué una guía sobre enfermedades infecciosas respiratorias de vías bajas?
Las enfermedades infecciosas respiratorias de vías bajas constituyen una causa frecuente de consulta y de prescripción de antimicrobianos en perros y gatos.
Su diagnóstico puede resultar complejo, ya que distintos procesos infecciosos e inflamatorios pueden presentar signos clínicos similares y requerir abordajes terapéuticos diferentes.
Existe una necesidad de armonizar los criterios diagnósticos y terapéuticos, promoviendo una práctica veterinaria basada en la evidencia científica y alineada con los principios de uso prudente de los antimicrobianos.
La correcta identificación de los casos que requieren tratamiento, junto con la obtención e interpretación adecuada de muestras microbiológicas, contribuye a mejorar los resultados clínicos y a reducir la aparición de resistencias antimicrobianas.